diciembre 15, 2025

Lecciones aprendidas: 1


Foto creada con IA


Cada día tengo más claro que lo único que realmente vale en la vida es mi tranquilidad.

No el ruido, no las apariencias, no las prisas por demostrar nada a nadie. La tranquilidad de despertar sin nudos en el pecho, de acostarme sin culpas, de vivir sin explicaciones forzadas.

Con los años aprendí que no todo merece una respuesta, ni todas las batallas deben pelearse.

Que hay silencios que sanan más que mil palabras, y distancias que protegen más que cualquier promesa vacía.

Hoy elijo la calma por encima de la razón, la paz por encima del orgullo, y el bienestar por encima de vínculos que pesan más de lo que aportan.

Porque entendí que no es egoísmo cuidarme, es respeto hacia mí.

He soltado expectativas, personas, versiones de mí que intentaban encajar donde nunca pertenecieron.

Aprendí a decir “no” sin explicaciones largas, a alejarme sin rencor, a quedarme solo cuando la compañía traía tormenta.

Mi tranquilidad no se negocia. No se discute, no se mendiga, no se pone en juego por miedo a perder a nadie.

Quien quiera quedarse, que sume. Quien no, que siga su camino.

Hoy camino más lento, pero más en paz. Con menos ruido alrededor y más verdad dentro.

Porque al final, cuando todo se cae, cuando las máscaras se rompen y el silencio llega, lo único que de verdad importa es poder respirar hondo y sentir que estás bien contigo mismo. 



© Yngrid U.
Caracas, Diciembre 15 de 2025




octubre 13, 2025

El comportamiento de una mujer en una relación...



 Imagen tomada de Google


El punto es este: el comportamiento de una mujer muchas veces refleja la energía que recibe de su pareja.

- Si una mujer se comporta como una niña, es porque está con un hombre de verdad. Se siente segura.

- Si una mujer actúa como una madre, es porque está con un niño. Siente que tiene que criarlo.

- Si una mujer se comporta como un hombre, es porque está con un hombre débil. Se vio obligada a tomar el liderazgo.

- Si una mujer se muestra ansiosa y necesita constante reafirmación, es porque está con un hombre infiel. Ella no tiene problemas de confianza, él tiene problemas de lealtad.

- Si una mujer se siente inestable y constantemente piensa en dejar la relación, es porque está con un hombre que no la protege. Él la deja sola frente al mundo en lugar de proteger la relación.

- Si una mujer vive sobrecargada de trabajo, es porque está con un hombre perezoso. Se siente financieramente expuesta y trata de compensar lo que él no aporta.

¿Cada mujer tiene que trabajar en su crecimiento personal con o sin pareja? Sí, por supuesto.

Pero una relación también puede convertir a una mujer en alguien que ella no es. Incluso una mujer que ha sanado y ha trabajado en sí misma puede volverse disfuncional si está con el hombre equivocado.

Por eso, antes de diagnosticarte con ansiedad, depresión o pensar que no sirves para amar, pregúntate con qué tipo de hombres te has estado relacionando. ¿Qué rol te han obligado a asumir?

Una buena mujer también es receptiva, por eso antes de culparte por tu comportamiento bajo presión, confirma si realmente viene de ti o si solo es una respuesta al entorno en el que estás.



© Yngrid U.
Caracas, Octubre 13 de 2025



julio 05, 2025

Feliz cumpleaños mi misma!!!!


Hoy llego a mis 62 primaveras. Creo que Dios, el universo o mi ADN me han tratado muy bien. Tengo la costumbre de escribir sobre mi misma y mi evolución como persona cada 5 de julio. 

En esta etapa de mi vida no quiero rеgаlаr ni un minuto de mi tranquilidad. No quiero explicar el porqué de mis decisiones. No quiero arrimarme a nadie que esté tambaleando.

En esta etapa de mi vida estoy más coqueta, más centrada y más alerta. 
Más consciente de que el tiempo no espera. Estoy viviéndome como siempre quise y como un día me aconsejaron.

En esta etapa de mi vida no estoy para dramas, ni para mеntіrаs, ni para quedarme quieta mientras el mundo sigue dando sus vueltas.

En esta etapa de mi vida, muy mía, no quiero fantasmas, ni ser superheroína, sólo quiero seguir teniendo lo que tengo, lo que no estoy dispuesta a entregar: La paz del café en mis mañanas, el pintarme los labios aunque me quede en casa, tomarme una copa de vino sin tener excusas.

En esta etapa de mi vida ya no me pregunto cosas tontas como: ¿Soy suficiente? Claro que lo soy. 
En esta etapa de mi vida ya no me empujo hacia el abismo, ahora vuelo cuando quiero y no dependo de otras alas, con las MÍAS me basta...




© Yngrid U.
Caracas, Julio 5 de 2025





enero 23, 2025

Hablemos de Confianza Emocional...

La confianza emocional es la capacidad de reconocer y aceptar tus emociones sin huir de ellas. La capacidad de enfrentarlas, de hablar de ellas y así manejarlas.

La confianza emocional es importante porque nos libera para tomar decisiones basadas en tus valores y no en tus sentimientos. Si nos falta confianza emocional, podemos tomar decisiones y comportamientos basados en como queremos sentirnos, afectando nuestros objetivos y metas.



Imagen tomada de Google


Como podemos fortalecer nuestra confianza emocional?

1.- Dale nombre a tus emociones. Muchas emociones como el miedo o la tristeza son incomodas, incluso dolorosas. Como resultado, es natural querer evitarlas o ignorarlas, pero sabemos que las emociones no dejan de afectarnos por ignorarlas.

El hecho de que algo se sienta mal no significa que sea malo.

2.- Valida tus emociones con compasión: una vez que comienzas a reconocer tus emociones dolorosas, el siguiente paso para volverse emocionalmente seguro es practicar como validarlas con compasión.

3.- Acepta tus emociones con valentía. Valor significa hacer lo correcto incluso cuando se siente difícil.

Si siempre huyes de los sentimientos dolorosos, le estas enseñando a tu cerebro a temerlos.

4.- Comunica tus emociones de forma asertiva: así como es necesario desarrollar tu confianza para manejar las emociones internamente, también es importante practicar expresar tus emociones con los demás, y la forma de hacerlo es aprender a comunicar tus emociones de forma asertiva.

La asertividad significa comunicarse de una manera honesta con los propios deseos y necesidades, pero también respetuosa con los demás. Muchas veces tememos comunicar como nos sentimos por miedo a como reaccionarán los demás .

Recuerda que cuando estás dispuesto a mostrarte vulnerable y aceptar cómo te sientes emocionalmente, no sólo generas confianza en tu capacidad para expresar cómo te sientes con los demás, sino que te permite que otras personas te conozcan más íntimamente.

Cuanta más intimidad tengas en tus relaciones, especialmente en la intimidad emocional, más fuertes y satisfactorias serán esas relaciones.

Cuéntame en los comentarios si conocías sobre la confianza emocional y si lo pondrás en práctica. Te leo..



© Yngrid U.
Caracas, Enero 23 de 2025 

enero 03, 2025

La soledad no es cuestión de compañía...


Selfie de Nochebuena


Ayer conversando con unos conocidos sobre cómo pasamos la Nochebuena, les comenté que había cenado sola, me respondieron con un: "Qué pena, estar sola, que tristeza". 

Pero no, no estoy ni estuve sola, y quiero explicar por qué.

Estuve sola cuando no me respetaban, cuando me engañaban, cuando esperaba en vano una palabra de cariño, una atención sincera, o simplemente que alguien tuviera ganas de celebrar algo conmigo. Estuve sola cuando, aun teniendo compañía, esa compañía me hacía sentir invisible e infeliz.

Hoy, ceno sola, pero estoy tranquila y en paz. No espero nada que no esté ya en mi vida. Tengo salud, y a muchas personas que me quieren y quiero. 
Ya no estoy sola, porque aprendí que la verdadera soledad es estar acompañada por quien no suma, no valora, no ama.

Cenar sola no es soledad. Es libertad, es amor propio, es una elección consciente de estar bien conmigo misma.

Así que no me digan "qué pena". Esta Nochebuena estuve conmigo, y créanme: nunca he estado mejor acompañada.



© Yngrid U.
Caracas, Enero 3 de 2025


diciembre 24, 2024

Soy feliz todo el año, pero no me gusta la Navidad

(Es el único día en que me siento triste, y sí, pongo arbolito y luces y adornos)



A estas alturas, lo único que trae diciembre es un silencio más profundo a mi hogar. 

No tuve hijos, y mi poca familia se olvidó de mi cumpleaños, de las llamadas y, por supuesto, de estas fiestas. Cada nochebuena, miro por la ventana cómo los vecinos ríen y comparten momentos que ya no me pertenecen. 

Las gaitas (música tradicional navideña en Venezuela), resuenan en las calles, pero aquí, en mi sala, todo está en calma, demasiado en calma. 

No me gusta la Navidad porque he visto cómo la gente se llena de regalos efímeros mientras aumenta la carga de deudas y problemas. Si no entiendes el por qué a algunas personas no le gusta la navidad, siéntate y conversa con el joven que se fue a estudiar al extranjero lejos de su familia y no puede viajar para las fiestas. Los padres que perdieron a su hijo. Los hijos que perdieron a sus padres. Con el “viejo” que está solo y su única compañía es el televisor o un radio. Con la anciana que vive en un asilo y sus familiares no la visitan y una larga lista de más ejemplos.

No, la navidad no es la mejor época del año para muchos, aunque quisiéramos…

Más luces, más adornos, más envolturas, pero menos corazón. Esos destellos encandilan los ojos, pero no alivian la soledad.  Son muchas las personas que enfrentan diferentes situaciones que han descompensado su salud mental y estas fechas de fiestas lo que logran es exacerbar esos síntomas de desasosiego, incertidumbre, tristeza, soledad o los síntomas de la depresión. Que luchan por salir adelante, pero la tristeza los agarra y los echa hacia atrás. 

Cada situación es diferente o individual e igual la manera de sobrellevarlo. En vez de JUZGAR a aquel que no pone luces o el arbolito, mejor pregúntate que puedes hacer o decir para animarlo, de seguro será el mejor regalo que puedas hacer y sin saberlo puede que hasta salves una vida.

A mí, lo único que de verdad me hace compañía es mi gata, que jamás me ha abandonado. Ella también sufre con los ruidos de fuegos artificiales y música estridente.

No me gusta la Navidad porque me recuerda que ya casi nadie cruza mi puerta. El tiempo pasa y las visitas se desvanecen, como si mi existencia fuese un fantasma que pocos quieren mirar. Sin embargo, cada año, en medio de la nostalgia, acaricio la esperanza de que alguien toque a mi puerta con una sonrisa sincera. Hasta entonces, me quedaré observando, con mi gata fiel a mi lado, esperando que algún día esta fecha deje de pesar tanto y vuelva a ser un momento de amor verdadero, y no solo un espectáculo de luces vacías!

Cada situación es diferente o individual e igual la manera de sobrellevarlo. 

En esta época de navidad, que lo más que brille no sean las luces, sino la humanidad y que el mejor regalo que le hagamos al niñito Jesús en su cumpleaños sea la hermandad, compasión, empatía, paz, abrazos y muchas risas.

Estés donde estés, espero que estés bien.


© Yngrid U.
Caracas, Diciembre 24 de 2024


noviembre 18, 2024

Lo que exiges, lo que necesitas...


Ilustración tomada de Google


Todo lo que le exiges a la pareja es todo lo que no quedó satisfecho en la infancia por papá y mamá:


Mírame, Cuídame, Escúchame, Acaríciame, Reconóceme, Apóyame, Dame, Hazme caso, Protégeme, Tenme en cuenta, Ayúdame...


Las demandas que uno puede tener hacia su pareja, reflejadas en la lista de deseos y necesidades expuesta previamente, pueden ser un eco de lo que quedó insatisfecho durante la infancia, principalmente proveniente de la relación con los padres. 

Las figuras paternas y maternas juegan un papel crucial en la formación de cómo percibimos el mundo y las relaciones en nuestra adultez.

Es aquí donde las relaciones humanas se entrelazan con historias marcadas por la infancia, un periodo de aprendizaje crucial que deja una huella profunda y duradera en nuestro ser. 

Las semillas sembradas en ese jardín temprano, regadas con las lágrimas y sonrisas de nuestros padres, germinan a lo largo de los años, tejiendo una red invisible que conecta nuestro pasado con nuestro presente.

Mirar hacia adentro, hacia esos primeros años de vida, puede resultar desafiante, pero también esclarecedor y liberador. 

En ese período temprano, donde la mente y el corazón son esponjas que absorben sensaciones, emociones y patrones de comportamiento que nos rodean, muchas de estas semillas que fueron plantadas crecerán fuertes y frondosas, nutriendo nuestro ser en armonía. 

Otras, sin embargo, pueden quedar enterradas en el suelo fértil de nuestra psique, esperando ser descubiertas y transformadas.

La necesidad de atención, cariño, reconocimiento y protección puede derivar de etapas de la niñez en las que estos elementos escasearon. Es comprensible que en la adultez se busque llenar esos vacíos emocionales con el amor y el apoyo de una pareja. Del mismo modo, el miedo al abandono, la búsqueda de seguridad y el deseo de control pueden remontarse a momentos en los que nos sentimos vulnerables e indefensos.

Es crucial comprender que estas demandas no son defectos, sino señales que nos muestran las áreas en las que aún podemos crecer y sanar. Reconocer estas heridas de infancia, aceptarlas y trabajar en ellas con compasión y determinación es un acto de valentía y autenticidad. La terapia y el autoconocimiento son herramientas poderosas que nos permiten transformar esas heridas en sabiduría y amor propio, construyendo relaciones basadas en la comunicación honesta, el respeto mutuo y la empatía.

Recordar que cada ser humano es un universo único, tejido con hilos de experiencias y memorias que moldean su camino. 

Las exigencias hacia la pareja pueden ser peldaños que nos llevan de regreso al niño interior que anhela ser escuchado, comprendido y amado incondicionalmente. 

Las exigencias hacia la pareja pueden revelar capítulos no resueltos de nuestra historia personal, revelándonos dónde y cómo necesitamos crecer y sanar. 

Detrás de cada "Mírame", "Escúchame" o "Protégeme" se esconde un anhelo profundo de ser visto en nuestra autenticidad, de ser escuchado en nuestra vulnerabilidad, de ser protegido en nuestra fragilidad. Estas demandas, lejos de ser caprichos, son llamados del alma que buscan la integración y la plenitud.

Debajo de la superficie de las exigencias hacia la pareja yace un universo de emociones no expresadas, heridas no cicatrizadas y necesidades no satisfechas. 

La magia de la relación nos invita a explorar estos territorios desconocidos, a mirar con valentía debajo de las capas de protección y defensa que hemos erigido a lo largo de los años. 

En esta exploración profunda, encontramos tesoros escondidos de autoconocimiento y crecimiento, revelando aspectos de nosotros mismos que necesitan ser abrazados con amor y compasión.

Esta misma magia de la relación de pareja radica en su capacidad de ser un laboratorio vivo donde experimentamos el arte sagrado de la conexión humana. 

A través del espejo de la pareja, vemos reflejadas nuestras luces y sombras, nuestras fortalezas y debilidades, nuestros sueños y miedos. 

Este reflejo nos desafía a conocernos más profundamente, a abrazar nuestras imperfecciones con amor y a crecer juntos en un viaje de transformación continua.

Es en este mismo viaje de autodescubrimiento y crecimiento donde la pareja se convierte en un espejo que refleja nuestras luces y sombras, un compañero de ruta que nos desafía a ser la mejor versión de nosotros mismos, sanando y evolucionando juntos en un baile de amor y transformación.

En cada exigencia hacia la pareja se esconde una oportunidad de sanar, de crecer, de evolucionar. Al abrazar nuestras heridas de infancia con compasión y valentía, transformamos la relación con nosotros mismos y con los demás. 

En este viaje de autodescubrimiento y crecimiento, descubrimos el poder sanador del amor incondicional, que nos guía hacia la plenitud y la liberación, permitiéndonos ser quienes realmente somos: seres sabios, poderosos, conscientes y, sobre todo, seres de amor.


© Yngrid U.
Caracas, Noviembre 18 de 2024